
martes, mayo 12, 2009
Para vos...

jueves, mayo 07, 2009
I

La ciudad se ve hermosa desde esta altura. Es sábado, recién pasada la medianoche, y los jóvenes llenan las calles. Veo varias parejas, algunos grupos un poco más numerosos y algún que otro solitario. Todos ellos parecen vibrar. Apenas se mueven en su dirección pretendida, pero el roce de la muchedumbre los hace ir y venir de un lado al otro en un frenético temblor que me recuerda al aleteo de un colibrí.
Las luces de las vidrieras son de un cálido anaranjado y los carteles de neón de los numerosos bares manchan la noche con tonos fluorescentes desde un verde chillón hasta un seductor rojo brillante. Puedo oír tan claramente el murmullo de la gente como la música electrónica de los locales, que aún a esta distancia resuena en mi pecho. Puedo sentir la fascinante mezcla de aromas que todo lo invade, combinando los perfumes más finos y el vulgar humo de los cigarrillos con el inevitable y ambiguo olor humano.
Hace tres semanas ya que camino por las sombras de esta, aunque lejana, familiar ciudad. Aprendí ya todo lo que necesito saber y hasta me tomé la libertad de cobrarme las vidas de tres personas a modo de práctica. Tres jovencitas preciosas, de cabello negro y ojos grandes y melancólicos. Todas ellas pudieron ver mi rostro un instante antes de cerrar los ojos, y mientras sus labios se teñían de rojo y su piel empalidecía, la mirada que me dedicaron fue siempre de un extraño reconocimiento. La última de ellas, no hace siquiera una hora, suspiró unas palabras que no logré entender mientras se aferraba a mi brazo, primero con toda la fuerza de sus hermosas manos blancas y cada vez más despacio. La acompañé mientras se empequeñecía y descendía al sucio y frío suelo, sin perder detalle de su belleza, sus delicadas formas acentuadas por el suave terciopelo que cubría su pecho, el duro y brillante cuero de sus botas y el delicioso color de sus muslos oscurecido por las medias.
Tres semanas de acecho, y ya estoy listo. Mi verdadera presa está ahí abajo, caminando, bailando, riendo. Infinitamente más hermosa que esas muñequitas de satén que ya empiezan a desvanecerse de mi memoria, pero igual de inocente y pronto, igual de muerta.
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Nada del otro mundo, viendo si sale una historia cortita de dos o tres partes, a modo de prueba. La temática, como ven es la super trillada (por mi) de -como la denominó mi querida Vi- "Sangre y Minas". Espero que sea disfrutable aunque algo vacía de contenido, como las pendejitas muertas del relato. Práctica y nada más.
Ahora, práctica ¿para qué?. Ahá, ya van a ver.
Lobo.
[qué misterioso que soy]
martes, abril 28, 2009
Lejos

lunes, marzo 09, 2009
Blackbird singing in the dead of night...

jueves, marzo 05, 2009
Teriantropía [nuevo blog!]
martes, marzo 03, 2009
Por tí

viernes, febrero 20, 2009
C'est un secret

